domingo, 19 de marzo de 2017

El pronombre "se": usos y funciones


Se reflexivo de 3ª persona: cuando el sujeto hace y recibe la acción del verbo. Puede funcionar como CD o como CI. 
Juan se lava. (CD)
Juan se lava la cara. (CI, CD)

Se recíproco de 3ª persona del plural: los sujetos se influyen o intercambian acciones.
María y Pedro se escriben largas cartas.

Se equivalente a le, les: funciona como pronombre de CI cuando le / les va seguido de un pronombre lo/la/los/las.
Se lo devolví ayer.

Se impersonal: se + verbo + 3ª persona singular.
Se habla mucho del tema.

Se signo de pasiva refleja: se + verbo + sujeto paciente. El sujeto paciente es cosa y no persona.
No se aceptan propinas.

Se enfático: el pronombre sirve para intensificar el significado del verbo. Generalmente con verbos de comida, bebida, dinero, actividades  mentales o físicas.
Se comió una tortilla de patata él solo.

Se con sentido incoativo: en ciertos verbos el empleo de esta forma da a la acción un valor incoativo. Es decir, indica acción que comienza.
Algunos verbos con este sentido: ir/irse, salir/salirse, llevar/llevarse, traer/traerse, venir/venirse, etc.
Se vino con nosotros a todas partes.

Se con valor de morfema: se sirve para diferenciar significados: quedar/quedarse, marchar/marcharse, etc.

Se con dativo ético o de interés: es invariable y va acompañado por un CI para expresar el interés.
Se me ha muerto el perro.

Se con verbos pronominales: algunos verbos necesitan la presencia de un pronombre. Estos pronombres no son reflexivos.
Verbos de movimiento: levantarse, moverse, sentarse, acostarse, etc.
Verbos que expresan acción mental: alegrarse, confundirse, enfadarse, emocionarse, etc.
Se sentó en esa silla tan antigua.
Se alegraba mucho por ellos.

martes, 14 de marzo de 2017

Oraciones subordinadas concesivas: conectores



Las oraciones concesivas admiten la validez de su oración, pero niegan su consecuencia más normal:
Pese a que madrugó, no llegó a tiempo.
Se admite que madrugara, pero se niega la consecuencia esperada (llegar a tiempo).



Pueden llevar indicativo o subjuntivo: aunque, a pesar de (que), pese a (que), aun cuando, por mucho (sustantivo) que y por más (+ sustantivo, adjetivo o adverbio) que.

Llevan siempre indicativo: y eso que, si bien, aun a sabiendas de (que) y cuando.

Van seguidos de subjuntivo: por (muy) adjetivo / adverbio que y así.

Aun introduce gerundio.



Todos los conectores que en el cuadro presentan que entre paréntesis, pueden omitir que e ir seguidos de infinitivo, lo que sucede con más frecuencia si ambas oraciones se refieren a la misma persona: a pesar de ser andaluza, no le gustan las corridas de toros.

Tras que el verbo aparece conjugado, sea la persona la misma o diferente de la de la oración principal: a pesar de que es / sea andaluza, no le gustan nada las corridas de toros.

El modo de las concesivas (indicativo o subjuntivo) depende principalmente del conector que se utilice.

  •          Algunos obligan el uso del indicativo:
Llovía, y eso que / cuando / si bien / la televisión decía que iba a lucir el sol.
Irá aun a sabiendas de que es peligroso.
  •          Otros exigen subjuntivo:
Por muy simpática que fuera, tenía un genio terrible.
Por difícil que sea, tú podrás hacerlo.
Lo conseguiré, así tenga que quedarme toda la noche en vela.
  •          El resto de los conectores, a excepción de aun, que lleva gerundio, pueden ir con indicativo y subjuntivo.
Se emplea el indicativo cuando el hablante sabe que es verdad lo que dice y quiere informar al oyente por considerar que este desconoce la información:
Aunque / a pesar de que / pese a que / aun cuando hace mal tiempo, yo salgo.

El subjuntivo se utiliza cuando el hablante no sabe si es verdad:
Aunque mañana haga mal tiempo, saldré.

Construcciones tan similares como por más + sustantivo (o adjetivo o adverbio) que y por (muy) + adjetivo (o adverbio) que no funcionan de la misma manera.

Por más + sustantivo (o adjetivo o adverbio) que se comporta como aunque, pudiendo llevar indicativo o subjuntivo:
Por más deporte que hace, no consigue adelgazar.
Por más que se lo digas, no te hará ni caso.

Por (muy) + adjetivo (o adverbio) que debe llevar subjuntivo:
Por muy servicial que sea ese  chico, tampoco puedes aprovecharte así de él.

No todos los gramáticos están de acuerdo sobre el modo que rige por mucho + sustantivo + que. Algunos defienden su uso exclusivo con subjuntivo, al igual que por muy + adjetivo o adverbio que, y otros consideran que puede llevar indicativo o subjuntivo según los mismos criterios que aunque:
Por mucho esfuerzo que pongas, no vas a aprobar.
Por mucho esfuerzo que pones, no apruebas.

domingo, 5 de marzo de 2017

Queísmo y dequeísmo: uso correcto de “que” y “de que”


Dequeísmo
El dequeísmo consiste en incluir la preposición de antes de que, generalmente, detrás de verbos, cuando no corresponde esa inclusión.

Me dijo que no llegaría a tiempo.
* Me dijo de que no llegaría a tiempo.

Pensó que no entenderíamos el problema.
* Pensó de que no entenderíamos el problema.
  
Me alegra que vuelvas a estudiar.
 * Me alegra de que vuelvas a estudiar.

Ante la duda, se recomienda reemplazar la construcción encabezada por que por los pronombres demostrativos eso o esto:
Me dijo esto, pensó esto.

Queísmo
El queísmo consiste en suprimir la preposición de antes de que, generalmente, detrás de sustantivos o adjetivos, cuando no corresponde esa supresión:

Nos dimos cuenta de que era un error.
* Nos dimos cuenta que era un error.

Estaba convencido de que iban a triunfar.
* Estaba convencido que iban a triunfar.

Tengo miedo de que no me escuchen.
* Tengo miedo que no me escuchen.

No se enteró de que conseguimos trabajo.
* No se enteró que conseguimos trabajo.

Se recomienda, nuevamente, reemplazar la construcción encabezada por que por los pronombres demostrativos eso o esto:
Nos dimos cuenta de esto, estaba convencido de esto.

A pesar de que la construcción de que sigue generalmente a sustantivos o adjetivos y la conjunción que, a verbos, hay varios verbos que exigen de que: acordarse, alegrarse, encargarse, depender, olvidarse, preocuparse.

Verbos que aceptan tanto que como de que

Advertir: cuando significa “notar”, “observar” o “recomendar” se construye sin de; cuando significa “hacer notar”, con de obligatoria;
Advirtió que iba a llover. Me advirtió de que no llegara tarde.

Avisar: cuando significa “comunicar algo” se construye sin de; cuando significa “prevenir de algo”, con de obligatoria;
Avisaron que la fiesta era a las diez. Le avisé de que era peligroso.

Dudar: se puede utilizar con o sin ella, sin variar el significado:
Dudamos que tenga éxito tu empresa.
Dudamos de que tenga éxito tu empresa.

* (construcción incorrecta)

viernes, 24 de febrero de 2017

Adjetivos relacionales


Relacionan el objeto designado por el sustantivo con otro objeto o entidad. Por ejemplo, mesa presidencial. En este sintagma se establece una relación entre el objeto mesa y el objeto presidente. Esta relación le asigna al sustantivo determinadas propiedades que dependen de la naturaleza del mismo:
 
el despacho presidencial (presidencial significa “que sirve al presidente”).
el decreto presidencial (presidencial significa “dictado por el presidente”).

Características de los adjetivos relacionales
El vínculo entre el objeto designado por el sustantivo y otro objeto, establece propiedades determinadas que se interpretan según el contexto:

el envase familiar (familiar significa la finalidad, “para la familia”).
problema familiar (familiar significa “en la familia”). 

La interpretación de cuáles son las propiedades asignadas por el adjetivo relacional depende de la naturaleza del sustantivo modificado.

En cierto grupo de relacionales, el vínculo entre los dos objetos se establece fácilmente; caracterizan a la entidad por su inclusión en determinado grupo, en general sociocultural:
Perteneciente a un país (gentilicios): el sabio francés.
Religión: la mujer judía.
Clase social: la joven burguesa.
Partido político o escuela: el período barroco, el senador liberal.
  • No suelen funcionar como predicativos: * el despacho es presidencial.
  • Los adjetivos relacionales van pospuestos al sustantivo: la zona industrial; * la industrial zona.
A veces un adjetivo relacional puede recategorizarse como calificativo: si decimos una actuación teatral, la interpretación relacional significa “en el teatro”; ahora bien, si teatral significa “exagerada”, el adjetivo es calificativo y puede anteponerse: una teatral actuación (sin interpretación relacional).
  • No son graduables (*muy presidencial) ni aparecen en construcciones comparativas (* es más presidencial que…).
  • No tienen antónimos: presidencial - *apresidencial.
Características morfológicas de los adjetivos relacionales
En su mayoría son sufijales y derivan de sustantivos: los sufijos más frecuentes son –al / -ar (regional, comercial, familiar), -ario (temporario), -ano (republicano, americano), -ivo (masivo, adictivo), -ista (humanista, capitalista), -esco (grotesco, novelesco), -il (juvenil, infantil).

(*) agramatical

viernes, 17 de febrero de 2017

Adverbios claves para estudiantes de español: ya, todavía, también, tampoco, finalmente

Ya
El adverbio ya presenta dos valores que el estudiante de español debe conocer y distinguir.

1) El uso del adverbio ya implica la presuposición de una situación pasada a la actual en el tiempo. Ya indica que la primera situación se realizó completamente y estamos en la siguiente.
  • Ya + tiempo pasado
Ya terminé de estudiar. 1ª situación: “estuve estudiando”; 2ª situación: “no estoy estudiando más”.
Ya llegó Juan. 1ª situación: “Juan no llegaba a un lugar”. 2ª situación: “Juan está en el lugar”.
  • Ya + tiempo presente
El adverbio implica una situación anterior que ha cambiado. Indica que una acción durativa ha comenzado y sigue en el presente.
Ya llegué. Ya estoy acá.
Ya funciona el televisor.

2) Ya = enseguida + tiempo presente: indica que una acción es inminente.
- Juan, viene, por favor.
- ¡Ya voy!

Siempre / Nunca
Siempre y nunca tienen principalmente dos valores:

Durativo
Siempre fui buena alumna. Nunca fui buena alumna.
En este caso siempre se interpreta como “durante todo el tiempo / la vida”, período que el contexto proporciona, por eso en pasado usamos el tiempo perfecto (de acción terminada).

Habitual
Se interpreta nunca como “ninguna vez”; siempre como “cada vez, todas las veces”.
La mayoría de las veces íbamos al cine los miércoles.
Siempre íbamos al cine los miércoles.
Nunca terminábamos de trabajar antes de las ocho.
Al dar una frecuencia de hábito, en pasado usamos el pretérito imperfecto (de acción habitual).

Todavía
El adverbio todavía supone dos situaciones sucesivas en el tiempo. Expresamos que la primera situación continúa sin dar paso a la segunda.

1) Todavía + no + tiempo pasado: suponemos que una acción se producirá, pero no se ha producido hasta el momento.
- ¿Y María?
- Todavía no ha llegado.

2) Todavía + tiempo presente: una acción que suponemos que terminará, continúa.
- ¿Y Pedro?
- No llegó, acabo de llamarlo. Todavía está en la casa.

También / Tampoco
También es el segundo “sí”, la segunda afirmación.
- A mí me gustó la película.
- A mí también.
Vino Sandra ayer. También vino Lucía.

Tampoco es el segundo “no”, la segunda negación. Si se antepone al adverbio, la negación del verbo debe suprimirse.
- No me gustó la película.
- A mí tampoco.
No vino Esteban a la fiesta. María, tampoco. Tampoco vino María. No vino María tampoco.

Finalmente / Al final / Al fin / Por fin
Finalmente es parte de una serie de elementos ordenados (temporal o lógicamente).
Primero pasó esto, después, eso; finalmente, aquello.

Por fin y al fin se utilizan generalmente para expresar que algo deseado largo tiempo se cumplió:
¡Qué bueno, pasó esto! ¡Por fin!

Al final se refiere a la parte final de un texto, o de una serie de hechos. No se interpreta en el sentido de conclusión de varios argumentos presentados.

sábado, 11 de febrero de 2017

Oraciones subordinadas causales: conectores


Porque, que, por, como, dado que, puesto que, ya que, pues, visto que, etc.
Solo se emplea el subjuntivo si se niega la causa, y los únicos conectores que permiten la negación son porque y por, éste siempre seguido de infinitivo.

Las subordinadas causales expresan un motivo, una razón, y el conector más característico es porque, que puede sustituirse por por + infinitivo cuando el sujeto del infinitivo coincide con el complemento directo o indirecto del otro verbo:
Me (yo) suspendieron por hacer (yo) un mal examen.

O cuando ambos sujetos coinciden, sin que la sustitución sea obligatoria:
Se fue (él) por estar (él) enfermo (= se fue porque estaba enfermo).

Porque es el único conector causal que puede ir con subjuntivo. Así sucede cuando se pone en duda o se niega la validez de la causa:
Se retrasó, no porque hubiera mucho tráfico.
Sabemos que ha ocurrido este fenómeno si el verbo de la oración causal aparece en subjuntivo; siempre que se así, se estará negando la causa. En todos los casos podríamos señalar la causa real, con indicativo, introducida por sino:
No se retrasó porque hubiera mucho tráfico, sino porque salió tarde de casa.

Pueden surgir ambigüedades si en lugar de porque tenemos por + infinitivo:
No lo hizo por molestar.
Puede pensarse que hizo algo, pero no con la intención de molestar (Lo hizo, pero no quería molestar). O bien que no hizo lo que tenía que hacer para, de esa forma, molestar (No lo hizo porque quería molestar).

En ocasiones, la negación colocada ante el verbo principal sirve para negar tanto éste como la subordinada causal:
No he ido porque fuera caro, sino porque voy a ir la semana que viene. Es decir, no ha ido (verbo principal) y no era caro (subordinada).

También se emplea el subjuntivo cuando el hablante no presenta esa causa como completamente real u objetiva:
Siento que haya faltado porque su padre se encuentre mal.
No pienses que lo he votado porque crea que es el mejor.

sábado, 4 de febrero de 2017

Conectores adversativos


Estos conectores sirven para relacionar diversos elementos de una oración:
Clara es agradable pero muy particular.

Pueden relacionar también oraciones independientes:
Clara es agradable y muy particular. Por el contrario, su hermana es desagradable y vulgar.

Los conectores compuestos (sin embargo, no obstante) prefieren unir elementos mayores como frases u oraciones independientes, no palabras:
Era rico pero desgraciado.
Mejor que:
Era rico, sin embargo, desgraciado.

Las adversativas dan lugar a una relación de oposición. Se usan para oponerse a alguna conclusión que pudiera sacarse en un primer momento:
Juan era muy rico; en cambio, sus padres pasaban hambre.

Grupos de conectores adversativos
a) Restrictivos: no se niega el primer elemento:
Era muy joven, pero ya muy sabia.

b) Exclusivos: se niega el primer elemento:
No era muy inteligente, pero sí muy trabajador.

Exclusivos son sino, pero sí, más que:
No vino Pedro, sino Antonio.
No vino nadie más que Antonio.

También dan lugar a adversativas exclusivas antes (que no debe confundirse con el adverbio de tiempo), más bien, por el contrario:
No los traicionó; antes, se habría dejado matar.
No era Isabel; más bien, era Carolina.
Carolina no lo llamó; por el contrario, Delia sí lo hizo.

Pero
Sirve para limitar el alcance de lo anterior. No niega lo anterior, pero se opone a las conclusiones que pudieran derivarse de ello:
Es muy atractiva, pero no encuentra pareja.
Otras veces, pero no se opone a lo que podría pensarse de lo anterior. Sólo lo corrige, señalando un segundo hecho que el hablante considera más importante:
Me gusta el arroz, pero más aún la pasta.

Exige la negación de lo anterior, por lo que tiene un carácter excluyente:
No fue a Roma, sino a París.
A veces, en enunciados interrogativos equivale a “excepto, más que”:
¿Quién sino Pablo Neruda podía escribir versos tan hermosos?
Sino se encuentra en la correlación no solo…sino (también), que tiene un sentido copulativo:
No solo salió sino que también llegó tarde (= Salió y llegó tarde).

Aunque
Es conector adversativo pero también concesivo. Cuando es adversativo equivale a pero:
Tenía mal carácter, aunque buen corazón.
Cuando es concesivo, expresa una circunstancia que no produce el efecto que sería de esperar:
Aunque lo tenía todo a mi favor, no conseguí el empleo.

Sin embargo, no obstante, en cambio, por el contrario, ahora bien
Estos conectores compuestos poseen un carácter restrictivo como pero. El más general es sin embargo. Muy próximo a él está no obstante, menos empleado y más formal:
No servía para nada; sin embargo, volvimos a hacerlo.

Los demás conectores compuestos presentan diversos matices. En cambio (más informal) y por el contrario (más formal) marcan un contraste entre dos informaciones que se comparan:
Me pasé una hora buscando la factura y no la encontré. En cambio, cuando no la buscaba la encontré.

Ahora bien (que a veces se reduce a ahora) sirve para introducir una información fundamental que matiza la anterior. Al mismo tiempo, indica un cambio en el discurso:
Se ha pasado toda la vida atendiendo sus caprichos. Ahora bien, todo eso se ha acabado.