sábado, 3 de marzo de 2012

Unidades fraseológicas: locuciones y acomodaciones


Se denomina locuciones a aquellas expresiones sintácticas de frecuente concurrencia cuyo significado no es composicional (no es la suma de significados de cada lexema).

Las locuciones tienen formas varias:
  • Sintagmas verbales: tomar el pelo, darse cuente, tenerle sin cuidado, meter la pata, romper el hielo.
  • Sintagmas preposicionales: de repente, de los pies a la cabeza, en un santiamén.
  • Sintagmas adjetivos: loco de remate, loco de la guerra.
  • Sintagmas nominales: carne de cañón, abogado del diablo, sapo de otro pozo, guerra fría.
  • Sintagmas adverbiales: mal de la cabeza.
  • Sintagmas cuantificados: más claro que el agua.
  • Oraciones: No hay moros en la costa. A otro perro, con ese hueso. A caballo regalado no se le miran los dientes.
  • Interjecciones: ¡Por Dios!
  • Comparaciones: como alma que lleva el diablo, como loco.
En muchas locuciones aparecen formas femeninas no anafóricas ni deícticas: pasarla bien, por las buenas o por las malas, no dar una, a solas.
Algunas de ellas pueden conmutar el verbo que las introduce: hablar largo y tendido, conversar largo y tendido.

Muchas locuciones solo son posibles en la polaridad negativa:
No dar pie con bola.
No pegar una.
No tener ni un pelo de tonto.
No poder ver a alguien.
No dar puntada sin hilo.

Colocaciones
Son combinaciones sintácticas que, por se tan frecuentes, resultan esperables. Cualquier reemplazo de uno de sus términos por otro, aunque se trate de un sinónimo del mismo valor, genera una expresión interpretable pero extraña.
Ejemplo de colocaciones: vino blanco, caja de ahorro, cielo azul, correr el riesgo, fuente fidedigna, llamar poderosamente la atención, estar completamente equivocado.
El significado de las colocaciones se puede recuperar palabra por palabra, a diferencia del significado de las locuciones.

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